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Epigrafía y Numismática

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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Miér Jul 18, 2012 4:40 am

Los términos genéricos para designar la moneda romana eran: aes, moneta, pecunia.

El término latino aes designa a todo tipo de moneda, a la moneda en general.

Hace semejanza con el vocablo griego argúrion.
En Italia central, en sus orígenes. la única moneda que existía era el aes y el verbo aes timare tenía la significación de evaluar el precio de todas las cosas que se pueden cambiar.
Posteriormente, se continúa, por tradición, designando mediante la palabra aes la moneda en general, cualquiera que fuese su metal.
Así, Ulpiano en el Digesto (16, 159) dirá: etiam aureos nummus aes dicimus.

El término moneta era el sobrenombre de Juno en el Capitolio, en Roma.
Había recibido, según la tradición, la palabra del verbo monere, advertir.

En el asedio del Capitolio en 390 a.C., cuando los galos intentaron la escalada del arx, unas ocas despertaron con sus gritos a los defensores, y Manlio Capitolino, que habitaba allí, expulsó al primer galo que intentaba subir.
Una capilla pequeña, dedicada a Juno, es posible que haya conmemorado este acontecimiento.

Posteriormente se ha relacionado con los términos mens, memini: no sólo sería " la advertidora ", sino también la diosa del pensamiento y de la memoria.

Es a esta función precisamente a la que se dirigía colocando bajo la protección de Moneta, el nuevo taller del Capitolio.



El vocablo pecunia deriva de pecus, ganado.

Para explicar el paso del sentido de "ganado" al de "moneda", simplemente hay que recordar que antes de la invención de la moneda metálica, el ganado fue durante mucho tiempo el intermediario de los cambios.

En el siglo III, pecunia pasará a designar la moneda de baja ley de plata o la moneda de bronce, con significado peyorativo.







Elementos de la moneda.




Los romanos empezaron a mencionare que la moneda tenía tres elementos:

Materia (Metallum)

Hace referencia a los metales empleados para su fabricación, también a las aleaciones, composición, valor y condiciones de obtención y uso.

Además por extensión se incluyen todas las técnicas y procedimientos de fabricación de la moneda sobre todo la acuñación y la fusión.

Ley (Figura)

Interesa decir que abarcaría las reglas de derecho público que han determinado la ejecución del privilegio de emisión a cargo de la autoridad en cualquiera de sus formas.

Forma (Pondus)

Aspecto exterior de la moneda, perfil, tipos, leyendas, inscripciones,...

Estos tres conceptos fueron recogidos por Isidoro de Sevilla en su libro “Etimologías” en la frase: “hay tres cosas esenciales en la moneda: material, forma y ley, faltando una de ellas no puede hablarse de moneda”.

Algunas notas sobre los sistemas de medición

En principio el sistema decimal es el sistema metodológico que ha terminado imponiéndose.

Los sistemas monetarios de la antigüedad clásica se fundan en la medición ponderal babilónica (un sistema sexagesimal).

Por ejemplo en la antigüedad clásica, también se empleo el sistema duodecimal que estaba fundado en la dracma.

Lo que te cabía en una mano (seis cuentas en cada mano).

Con Roma se combinan distintas tendencias combinando el duodecimal con el decimal y tomaron como unidad el as de bronce.

En la Península Ibérica el sistema metodológico árabe (venido desde Oriente) que tenía influencias bizantinas, y persas,... dejo también su herencia en el kilate y el gramo.

Derecho de acuñación de moneda.

Tradicionalmente el poder es el que tiene derecho a acuñar moneda.

Puesto que la moneda tiene una parcela de elemento propagandística del gobierno que la acuña.

Cuando los aragoneses quisieron limitar el derecho de los Reyes Católicos a acuñar la moneda de vellón, cada siete años tuvieron que pactar un impuesto, el llamado Maravedí.

Y de alguna manera Fernando “el Católico” dejo ver que esa limitación solo afectaba al vellón.

En la Edad Media el castigo a la copia y falsificación consistía en sumergir al infractor en agua o aceite hirviendo.

En Grecia la emisión de moneda equivalía a la independencia de la ciudad, así las acuñaciones corresponden a razones políticas en vez de económicas.

Otro caso es que si encontramos monedad de pretendientes al trono con los visigodos como Ludila o Seniefredo, es que en el momento de la acuñación eran considerados como reyes.

El mismo caso es el de los pretendientes carlistas contra Fernando VII o Isabel II.







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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Miér Jul 18, 2012 5:01 am

Historia de la moneda en España

La acuñación de la primera moneda legal en la Península Ibérica se remonta al siglo III a.C. de oro, plata y vellón.
Esto es una tónica generalizada hasta nuestros días.





En el siglo VIII - XI d.C. la circulación de moneda fue escasa porque los reyes Astur-leoneses no hicieron acuñaciones propias.
Y en los Condados catalanes siguen una topología monetaria carolingia basada en la plata.

Desde el siglo XI, los Reinos peninsulares sufren una reactivación económica, y aquí si es frecuente encontrar la moneda como una forma de pago.

Con el hito histórico de la apropiación de los Reinos de Taifas, tuvo mucho que ver el desarrollo del sistema monetario, por el cobro de las parias.
Así que el patrón monetario musulmán, es el que predomino como modelo.

En Castilla-León el sistema monetario se va a inspirar en Al-Andalus.
Alfonso VI, fue probablemente el primer monarca que acuñó moneda propia.
Este rey fundo una ceca en Toledo y otra en León; y allí se empezó a acuñar la Moneda Regis, que en realidad fue moneda de vellón (aleación de plata y bronce).

Lo normal era imitar la moneda musulmana, que también en este reinado se emiten, son los Dirham de plata.

Algunos señores, como Diego Gelmírez, Obispo de Santiago, pudo acuñar moneda.

A partir de la mitad del siglo XII, el papel del oro almorávide, fue muy decisivo en la influencia en el sistema monetario castellano.





Así en Castilla y León se utiliza el Dinar de oro, como patrón.

Fue Alfonso VIII, el que desde 1.172, acuño la primera moneda de oro autóctona castellana. Que seria el Maravedí de oro.

Durante el siglo XIII, el Maravedí de oro dejo de acuñarse y fue Fernando III “el santo” el que emitió una nueva moneda de oro que se llamo Dobla o Castellano.
Esta tiene como modelo el Dinar de oro almohade.

La dobla entonces fue la pieza básica del nuevo sistema castellano acuñándose en abundancia en los siglos XIV y XV, llegando a equivaler en 1.460 a 480 Maravedís.

Alfonso X “el Sabio”, para mejorar su situación financiera acuño en Maravedí blanco de plata y en vellón los denominados Dineros Prietos o Alfonsíes.

Pedro I, intento convertir la plata en patrón del sistema monetario y acuño el denominado Real.

Y en Enrique III acuño La Blanca, con distintas variantes.
En conclusión decimos que durante los siglo XIII - XIV hubo suficiente metal para acuñar moneda.

Desde 1.350 hasta los Reyes Católicos, el sistema monetario de la península Ibérica se baso en Doblas de oro, Reales de plata y Moneda de vellón de diferente naturaleza.

En Aragón, con Jaime I, quien viendo un poco la apertura de los comerciantes al Mediterráneo.
Acuñó en Gros, que es una moneda muy fuerte.
Inspirándose en esta moneda Pedro III acuñó otra moneda conocida como Croat, porque su marca característica era la Cruz, es el símbolo de una etapa de brillantez económica, se acuñaban en plata, y las transacciones en el Mediterráneo se hacen en oro, por lo tanto tuvo que producirse un cambio.
Y así Pedro IV acuño el Florín de oro, que imitaba la moneda de Florencia.

Con los Reyes Católicos, lo que hicieron es utilizar el sistema monetario de Castilla porque era más fuerte.
Y lo utilizaron como patrón.
En este sistema mas homogéneo, el patrón se fija en el Excelente, en 1.497, era de oro, porque desde 1.504 se denominó Ducado de oro, junto a él existió el Real de plata y la Blanca (vellón).

La unidad de cuenta castellana siguió siendo el Maravedí, que nos sirve para ver los tipos de cuentas entre monedas; Ducado de oro, 375 Maravedís; Real 34 Maravedís; Blanca 2'5 Maravedís.

La innovación de los Reyes Católicos fue la acuñación de múltiplos y fracciones.

En 1.335 se introduce una nueva moneda de oro que tenia un poco de menos peso que el Ducado con el fin de igualarla con la moneda de oro de otros países, esta se llamo Corona o Escudo.

Ese Ducado de oro deja de existir y pasa a ser una moneda de cuenta. Un escudo es igual a 350 Maravedís.

Otro punto a favor, fue limitar la moneda de vellón que se acuñaba por lo que consiguió que el sistema monetario fuese estable durante el siglo XVI.

En el siglo SVII, se reduce la cantidad de plata y la que hay sirve para saldar el déficit de la balanza de pagos por lo que hay carestía de plata.

Por ello al siglo XVII se lo llama “la época del cobre”, ello llego hasta 1.680. Desde aquí comienza a remontar.

En el siglo XVIII no hubo novedades en el sistema, aunque aparecen nuevas monedas; y los Borbones hacen esfuerzos por estabilizar el sistema monetario.

No obstante hubo mucha inflación y los metales nobles bajan en la nobleza.

Lo bueno fue la emisión de papel moneda.
Con Carlos III y el Banco de San Carlos.



CARLOS III. 1/2 escudo. 1782. Sevilla. CF. VI-1090. MBC-/MBC. Rara.

En el siglo XIX, se dibujan las bases del sistema monetario actual, así por ejemplo en 1.848 se adopta el sistema decimal; con ello tenemos el Doblón o Centén isabelino, que era de oro y equivalía a 100 reales o 10 escudos de plata.

También esta el medio Duro de plata isabelino que equivale a 10 reales; el Duro es igual a 20 reales; la Peseta a 4 reales.
También tenemos la media Peseta o el Real.

Hacia 1.854 se extingue el Maravedí como moneda de cuenta tradicional, para establecerse el Real.

En 1.868, con el Decreto de Figuerola se fija como unidad la Peseta de plata de 100 céntimos, creándose de ella múltiplos y fracciones.

En 1.874, el monopolio de emisión paso al Banco de España.

Seguimos rigiéndonos hoy en día, con el valor del oro, y se tiene reserves de este metal, iguales al equivalente a todas las monedas que circulan por el país.




Moneda de vellón antigua que valía cuatro maravedíes en el siglo XVII.

continuará
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Jue Jul 19, 2012 5:22 am

* He encontrado este trabajo sobre Numismática romana, que me ha parecido altamente interesante.
Lo he encontrado aqui
Espero os parezca interesante.


Numismática romana

Se ha intentado conectar este tema concreto con un autor clásico tan conocido como Plinio el Viejo, analizando a este historiador clásico de la antigüedad y su famosísima obra Historia Natural.
Más adelante se podrá comprobar cómo, en los numerosos libros consultados, hay relación con el contenido de la Historia Natural y las anotaciones de Plinio sobre la numismática.



Así pues, el trabajo no sólo abarca numísmática en sí; también profundiza en la Historia Natural de Plinio, la vida de este autor y otros aspectos relacionados.



En cuanto al contenido específico, unas consideraciones previas facilitan la comprensión del tema abarcando puntos generales como los materiales, las categorías y otros aspectos.


Para finalizar, se describiran las emisiones específicas en tiempos de Augusto en la Península, con las cecas peninsulares y las tipologías monetarias.



CONSIDERACIONES PREVIAS

Nomenclatura genérica de las monedas romanas

Los términos genéricos para designar la moneda romana eran: aes, moneta, pecunia.

El término latino aes designa a todo tipo de moneda, a la moneda en general. Hace semejanza con el vocablo griego argúrion. En Italia central, en sus orígenes. la única moneda que existía era el aes y el verbo aes timare tenía la significación de evaluar el precio de todas las cosas que se pueden cambiar.
Posteriormente, se continúa, por tradición, designando mediante la palabra aes la moneda en general, cualquiera que fuese su metal.
Así, Ulpiano en el Digesto (16, 159) dirá: etiam aureos nummus aes dicimus.

El término moneta era el sobrenombre de Juno en el Capitolio, en Roma.
Había recibido, según la tradición, la palabra del verbo monere, advertir.
En el asedio del Capitolio en 390 a.C., cuando los galos intentaron la escalada del arx, las ocas despertaron con sus gritos a los defensores, y Manlio Capitolino, que habitaba allí, expulsó al primer galo que intentaba subir. Una capilla pequeña, dedicada a Juno, es posible que haya conmemorado este acontecimiento.
Posteriormente se ha relacionado con los términos mens, memini: no sólo sería " la advertidora ", sino también la diosa del pensamiento y de la memoria.
Es a esta función precisamente a la que se dirigía colocando bajo la protección de Moneta, el nuevo taller del Capitolio.



El vocablo pecunia deriva de pecus, ganado. Para explicar el paso del sentido de "ganado" al de "moneda",

simplemente hay que recordar que antes de la invención de la moneda metálica, el ganado fue durante mucho tiempo el intermediario de los cambios.
En el siglo III, pecunia pasará a designar la moneda de baja ley de plata o la moneda de bronce, con significado peyorativo.
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Jue Jul 19, 2012 5:36 am

Evolución general de las tipologías y los materiales.

Dada la amplitud de este apartado lo dividiremos en tres partes en correspondencia con los tres metales utilizados en su acuñación: oro, plata y bronce.

Oro. En las transacciones comerciales este metal venía dado y aceptado al peso, bajo forma de moneda extranjera o en lingotes del Estado que procedía a fundir y emitir en el mercado con su marca, que le garantizaba la pureza del título.
Durante la república se hace la emisión del " oro del juramento ", con dos nominales de seis y tres escrúpulos, de 6.82 gramos y 3.4 gramos, llevando en su anverso una cabeza juvenil bifronte y en el reverso, con la leyenda ROMA en el exergo, la representación de dos guerreros que apoyan su espada, pronunciando un juramento sobre una cerda, sostenida por una tercera persona arrodillada.


En segundo lugar realiza una emisión compuesta de tres nominales de tres, dos y un escrúpulo, de 3.41, 2.27 y 1.13 gramos, llevando en el anverso una cabeza barbuda y galeada de Marte y en el reverso un águila estante a derecha sobre rayo, con leyenda ROMA e indicación de valor en anverso de 60, 40 y 20 unidades (en ases o sextercios).



Como tercera emisión áurea republicana, podemos configurar la realizada por Tito Quincio Flaminino en Grecia, en el 197 a.C. como celebración de la batalla de Cinoscéfalos sobre el rey Filipo V de Macedonia.

Es ésta una típica emisión imperatoria, emitiéndose un solo nominal y típicamente griega en su peso, 8.50 gramos, que es el peso de una estátera de oro de Filipo II y de Alejandro Magno.

En los comienzos del siglo I a.C. Sila acuña oro con un peso que representa una fracción de libra, dando origen a un sistema que se regulará de forma constante después de él.

Los áureos se hacen en tres emisiones, con pies de 1/30 en libra.

Pompeyo acuña a su vez un áureo de 1/36 en libra.

Bajo César, en pie de 1/42 y finalmente bajo Augusto, el oro entra definitivamente en el sistema monetario.

El nummus aureus o denarius aureus, o abreviado aureus, está como bajo César, en 1/42 en libra.
Bajo Nerón llegará a 1/45. con Caracalla a 1/50 y con Diocleciano a 1/60.

El aureus se divide en dos quinarios.

La reforma de Constantino instaura una nueva moneda de oro de 1/72 en libra: el sólido, dividido en dos semises y tres semises.
Esta moneda es muy bien aceptada así como sus dos subdivisiones.
En el siglo IV, los textos citan una siliqua de oro de 1/24 de sólido (1/1728 de libra), moneda que no puede acuñarse por su bajo peso de 0.128 gramos y que sólo será una moneda de cuenta.

Plata. La primera monetización en este metal es la llamada romano-campana.

Prevalece la opinión de su comienzo hacia el 320 a.C. después que los romanos concluyeron el foedus aequum con Neápolis. Las primeras emisiones están efectuadas con pies griego, basado en el escrúpulo (1/24 de uncia) de 1.13 gramos.

La última de estas emisiones romano-campanas, basada también en un escrúpulo, comprende una moneda típica que debió acuñarse en grandes cantidades a juzgar por las encontradas en los hallazgos: el quadrigatus, cuyo nombre lo toma por la cuádriga del reverso, conducida por Júpiter con rayo y cetro y en el exergo la leyenda ROMA.
En el anverso una figura juvenil imberbe.

Pero la verdadera moneda de plata romana típica de la república es el denario.

Primeramente de 1/72 en libra y luego 1/84 de libra, con fecha aproximada del 217-212 a.C.

En su anverso lleva la cabeza galeada de Roma con signo de valor ( X=10 ases ) y en el reverso los Dióscuros galopando, a derecha.
Esta representación no se mantendrá mucho tiempo y progresivamente irá cediendo su lugar a representaciones muy variadas, recordando personajes y eventos míticos.

Las divisiones del denario son: el quinario, de cinco ases, equivalente a medio denario, con signo V y el sextercio de dos ases y medio, equivalente a medio quinario, con signo de valor IIS.

Con estas tres piezas coexisten durante algún tiempo el victoriato, llevando en su anverso una cabeza de Júpiter y en el reverso una Victoria, que le da el nombre, coronando a un trofeo.

Bajo Nerón, el denario se reduce hasta a 1/96 en libra; el quinario, poco abundante, perdurará durante los dos primeros siglos del Imperio, y el sextercio que será la unidad de cuenta hasta Constantino, se hará de oricalco.

Caracalla en el 215 emite el antoniniano, doble del denario, pero con una liga de plata del 25%.

Primeramente coexiste con el denario, después le sustituye, alterándose siempre de liga y desaparece con la reforma de Diocleciano.
Se distingue fácilmente por llevar la corona radiada el busto del emperador y la de su esposa aparece representada sobre una media luna.

Diocleciano instaura un nuevo nominal de plata de 1/96 de libra, como el denario de Nerón, el llamado argenteus, que durará hasta Constancio II.

En el siglo IV aparecen el miliarense (etimológicamente una milésima de la unidad, en este caso específico una milésima de libra de oro) y la siliqua a su vez ésta con sus subdivisores la media siliqua y el tercio de siliqua, muy frecuentes de Constantino a Juliano.

Bronce. El bronce se empleó en estado bruto en los comienzos y posteriormente en formas irregulares y dimensiones variadas: es el llamado aes rude o aes infectum, cuyo valor evidentemente era determinado solamente al peso.

Posteriormente, para evitar la pesada, se comenzó a fundir el metal en formas regulares y a imprimirle un signo que indicase el peso y el valor de una manera aproximativa: es el llamado aes signatum, compuesto preferentemente por cuadriláteros o formas ovoides, llevando pequeñas improntas, generalmente en forma de espina de pez.

Es posible que estas piezas no sean todavía emitidas por el Estado, pero por lo menos representan una forma de moneda privada.

Hacia el siglo IV, la república emite su primera verdadera moneda: es el aes grave.

Su unidad monetaria es el as, que es el peso exacto de una libra latina de 272 gramos.
Por tanto, en estos comienzos la unidad pondométrica y la unidad monetaria coincidían.



El as libral ( así llamado por su peso de una libra ) se divide en 12 uncias y estas subdivisiones fueron amonedadas con tipos figurativos que permanecerán fijos a lo largo de la república; el as llevaba la efigie de Juno y un signo de valor I que equivalía a un as; su mitad, el semises o semis, llevaba la efigie de Júpiter y el signo de valor S (posiblemente la inicial de Sex=6 uncias); su tercera parte, el triente ( equivalente a 1/3 de as, o sea a cuatro uncias ); con efigie de Minerva y signo de valor de tres puntos (...); su sexta parte, el sextante, efigie de Mercurio y dos puntos (..); y finalmente, con valor 1/12, la uncia, con efigie de Bellona y un punto (.).

Todos estos nominales llevaban en su reverso una representación constante que era una proa de una nave; eran todas anepígrafas y todas las piezas fundidas.

En los sucesivos períodos, esta monetización se fue alterando.

Primero. Se adoptó una nueva libra y en vez de la libra latina de 272 gramos, se adoptó la libra romana de 327 gramos.

Segundo. Se comienzan a emitir divisiones de la uncia, la semiuncia, con cabeza de Mercurio y la quartuncia, con la figura de Minerva, las dos sin signo de valor.

Tercero. Se comenzó a adoptar el sistema de acuñación en vez del de la fusión, para todos los nominales que ahora comenzarán a llevar la leyenda ROMA.

Cuarto. El peso del as será reducido primeramente a base triental ( es decir, el as tenía el peso del triente, y se reducían progresivamente, los pesos de las demás subdivisiones ); después se pasa a la base quadrantal, después a la sextental, después a la uncial y finalmente a la semiuncial en tiempos de la guerra social.

Mientras, de una forma irregular, se emitían los múltiplos del as, el decussis de 10 ases, el tripondius de tres ases y el dupondio, de dos ases.

La monetización del bronce desaparece bajo Sila y reaparece esporádicamente bajo César, Marco Antonio y Sexto Pompeyo.

Reaparecerá con la reforma de Augusto, instaurándose el sextercio, en oricalco, de cuatro ases, el dupondius también en oricalco, de dos ases, el as de bronce y el quadrante ( equivalente a un cuarto de as ) en bronce.

Estos nominales son denominados por los términos de "grandes, medios y pequeños bronces", resultando esta denominación inexacta ya que el medio bronce consta de dos nominales muy diferentes, tanto en módulo como en peso; el dupondio es de oricalco y el as de bronce.

El dupondio se distingue del as porque el emperador lleva una corona radiada, mientras que en el as siempre está desnuda.

Con la pátina adquirida por el tiempo resulta difícil distinguirlos, por la uniformidad de ambas piezas; en los comienzos de su emisión resultaba fácil distinguirlas, ya que el dupondio era de color oro y el as de color bronce. El cuadrante, que se emitía esporádicamente, cesa bajo Trajano.

Los otros tres nominales, sextercio, dupondio y as, duran hasta finales de la crisis económica del siglo III d.C., pero siempre disminuyendo su peso y emitidos de forma discontinua.

El quinario lo instaura Trajano Decio, en bronce, con valor de dos sextercios.

Bajo Galieno se sabe a través de las fuentes que existe un denario de bronce, pero en realidad se trata de un denario de plata que se había alterado tanto en su liga, que solamente tenía un 50% de metal noble.

Con Diocleciano, el bronce viene amonedado en la pieza llamada denarius communis, y la pecunia maior o maiorina.

Bajo Constancio, se acuña el centennionalis pequeño bronce que se emite en grandes cantidades,

En el siglo IV aparece el nummus, pequeñísima pieza de bronce, de poco más de un gramo, muy frecuente desde Honorio a la caída del Imperio.

El follis se instaura en la reforma de Diocleciano del 296.

Etimológicamente significa el conjunto de monedas que puede formar una bolsa llena; es de bronce y tendrá su mayor expansión en Oriente.

Magistrados monetarios en Roma

El monedaje republicano fue emitido bajo el control y nombre de dos categorías de magistrados:

las acuñaciones regulares son realizadas por los triunviros monetarios;

las emisiones extraordinarias incumben a otros responsables entre los que hay que distinguir por una parte los magistrados propiamente dichos, quaestores urbanos, ediles curules, algunas veces plebeyos, prefectos de la ciudad, pretores, cónsules y, por otra parte, los generales en campaña o sus subordinados, quienes acuñan moneda para las necesidades de su ejército y en nombre de su poder imperatorial.

Todas las monedas no-triunvirales tienen, en principio, un carácter excepcional y discontinuo.

Según sus necesidades, los diferentes magistrados o los imperatores debieron asegurar una producción monetaria satisfactoria por lo general en condiciones muy variables.
Únicamente el monedaje de los
, que se realiza normalmente en las instalaciones de la moneda de Roma o de sus filiales, se organiza bajo un aspecto regular y continuo.




Las monedas romanas eran un valioso instrumento de propaganda para los emperadores.
En el anverso llevaban el retrato del emperador que las había acuñado. Alrededor se situaban inscripciones con sus títulos y sus victorias.



(...)
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Jue Jul 19, 2012 5:50 am

Sistema monetario del denario

En la numismática romana el sistema más común es el del denario.
Su origen viene precedido de una situación difícil.
Hacia el 220, las amenazas de una nueva guerra se hacían patentes en el horizonte romano. Italia del Norte temía la incursión de los galos.

Los piratas illirios ponían en peligro la seguridad de Italia meridional.
Pero fue de Cartago de donde vino la amenaza mayor y también de Hispania, donde las actividades púnicas habían alcanzado un nivel que incita a Roma en 226 a.C. a tratar de establecer el Ebro como límite de sus avances.
El esfuerzo fue en vano: en 219 a.C. Cartago asedia a Sagunto con la que Roma había concluido una alianza y cuando Sagunto cae en el mismo año, Roma declara la guerra a Cartago.

Las circunstancias que rodean el nacimiento de la nueva unidad monetaria de plata, el denario, son difíciles de comprender.
En los años más sombríos de la segunda guerra púnica, la situación financiera de Roma se degrada, como lo prueban la degeneración del cuadrigato y del bronce semilibral reducido.
Las victorias de Aníbal en Trasimeno en 217 a.C. y de Cannas en 216 a.C., la revuelta de Siracusa en 215 y la caída de Tarento en 213 a.C., ponen a Roma en un momento muy difícil, tanto militar como económicamente.

El as en este mismo momento se había reducido al peso teórico de 1/6 de la libra romana, de ahí el nombre de sextentario dado a la nueva serie de piezas de bronce, desde el as hasta la semiuncia, que acompañan al denario y sus fracciones.

Los diversos componentes del sistema del denario estaban relacionados en función de su valor intrínseco, aunque los pesos habían sido muy rápidamente reducidos.
Llevan una marca de valor calculada en as o en una fracción suya.

En esta nueva etapa, el sistema monetario romano era el siguiente:

I. Plata

- Denario. Cabeza de Roma con casco, a derecha: a izquierda, X / Los Dióscuros al galope, a derecha, la lanza detenida; debajo en una tablilla de forma variable o en el exergo, ROMA. Peso 4 escrúpulos; valor 10 as.

- Quinario. El mismo tipo, pero a la izquierda, V / el mismo tipo, peso 2 escrúpulos, valor 5 as.

- Sextercio. El mismo tipo, pero a la izquierda, IIS / el mismo tipo. Peso 1 escrúpulo; valor 2.5 as

II. Bronce

- As, semis, cuadrante, sextante, uncia y semiuncia; tipos normales del bronce de la proa, con las marcas de valor correspondientes. Peso teórico del as: un sextan, es decir, alrededor de 54.5 gramos.
Hay que añadir a este sistema dos numerarios que se relacionan de manera diversa.

III. Aureus

- Busto de Marte con casco a derecha; a izquierda, marca de valor: X, XXXX / águila de pies, a derecha sobre un rayo.
En el exergo, ROMA. Peso 3,2 y 1 escrúpulos; valor 60, 40 y 20 as.

IV. Victoriato

- En plata. Cabeza de Júpiter laureado a derecha / la Victoria de pie, a derecha, corona un trofeo. En el exergo, ROMA. Peso 3 escrúpulos; valor en Roma al peso del metal.

Los áureos forman parte del sistema monetario del denario, puesto que su valor está expresado en as sextentarios, ya que son convertibles en plata o en bronce.
Su emisión fue muy corta y nació por necesidades financieras de la segunda guerra púnica. En 209 a.C. se abandona el oro y no será emitido hasta mucho más tarde y bajo otra forma.




FOLIS DE MAGENCIO CENTRADO CON LEYENDAS Y CECA

El victoriato se acuñó abundantemente y permaneció mucho tiempo.
Pero no formó parte nunca del sistema monetario del denario romano. No lleva marca de valor, frente al resto de las demás piezas. en Roma misma no tuvo curso, y no valía más que por su metal; es decir, estaba destinado a servir fuera de Roma.

La fecha que pone en circulación el denario es uno de los puntos más controvertidos de la numismática romana.
Las cuatro etapas de esta discusión son:

a) La "teoría tradicionalista", apoyada en un pasaje de Plinio, colocaba la creación del denario entre 269-68, coincidiendo, según algunos autores, con la fecha de la reducción del bronce y la creación del Victoriato.

b) La "teoría bajista". En 1924, H. Mattingly sugiere el comienzo del monedaje romano-campano en tiempos de la guerra contra Pirro, no en el siglo IV a.C. como se hacía hasta entonces. En 1932, este autor propone junto con E.S.G. Robinson, rebajar la fecha hasta el 187 a.C. Esto provoca la eclosión de teorías buscándose el punto medio de estas fechas.

c) "Teoría media". En 1955 una misión americana, excavando en Sierra Orlando, en Sicilia, en la actual ciudad de Morgantina, que según Tito Livio fue destruida en 211 a.C., encontró en el santuario dedicado a Deméter y Core, un vaso conteniendo monedas romanas de plata, denarios, quinarios, victoriatos y sextercios del primer periodo de su emisión. La destrucción del santuario tuvo lugar a finales del siglo III a.C., durante la segunda guerra púnica, y esta fecha está confirmada por fragmentos de cerámica y terracotas halladas en el mismo contexto arqueológico. Por lo tanto, las monedas halladas en este estrato no pueden ser posteriores a finales del siglo III a.C.

d) Algunos autores, de 1957 a 1961, como R. Thomsen, demuestran que el victoriano y el denario son contemporáneos y que su creación se debe situar después de la desaparición del cuadrigato, entre los años 213 y 211 a.C.
La emisión del denario coincide con la reducción del bronce sextentario.
Actualmente se sostiene la fecha del 212 a.C. como la más verosímil.





SESTERCIO DE MARCO AURELIO R CONSEGRATIO RIC



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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Sáb Jul 28, 2012 1:19 am

EPIGRAFIA

La Epigrafía es una ciencia cuya misión es la de conocer e interpretar las inscripciones que nuestros antepasados hayan efectuado oportunamente en alguna estructura o superficie.

Si bien se trata de una ciencia autónoma, también resulta ser una aliada y auxiliar de la Historia, dado que la misma facilita el estudio de las inscripciones efectuadas en materiales duros tales como los huesos, las piedras, el metal, la madera y la cerámica, entre otros.

En tanto, para llevar a cabo tal cuestión establecerá metodologías de interpretación.


El fin último que se propone la Epigrafía interpretando las inscripciones es la obtención de la mayor cantidad de datos posibles sobre las mismas, quienes las hicieron, cuándo, dónde, cómo, entre otras consideraciones.

De acuerdo a lo que las convenciones internacionales establecen, el hecho de contar con epigrafía propia es la señal indicadora que confirma el paso de una cultura de prehistórica a histórica, por ejemplo.

Si bien mencionamos a la historia, como la ciencia con la cual principal y primeramente se vincula la epigrafía, también hay otras disciplinas que se nutren de ella para profundizar en sus saberes e investigaciones, tales como la Arqueología, la Paleografía, la Numismática, la historia de las religiones y hasta el Derecho Romano.

Por otra parte, la Epigrafía, se especializará de acuerdo a la época histórica y a la cultura que produce, de todos modos las más desarrolladas son la griega, la egipcia, la maya y la romana.

Dependiendo del objeto de la inscripción, se han establecido siete tipos principales: inscripciones religiosas, jurídicas o legales, históricas, honoríficas, sepulcrales o funerarias, menores, públicas o

monumentales.



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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Sáb Jul 28, 2012 1:27 am






Epigrafía Paleocristiana

Es un término que procede del griego epigraphé, con el sentido de lo escrito en cualquier soporte escriturario.

Los romanos utilizaron el termino inscriptio, llamado titulus a los textos de carácter monumental.

No obstante encontramos muchas definiciones de esta ciencia; y entorno a esta idea es cuando surgen los problemas.

Definición:

“ciencia que se ocupa de las inscripciones, pero una definición exacta de su contenido y una delimitación de su área no existe
porque la epigrafia es ante todo una disciplina practica.
Generalmente, sin embargo se la defina como la ciencia de los documentos no literarios de la antigüedad, sobre material perdurable como la piedra y el bronce”.


A esta la guía el mismo propósito que la paleografía.

Entonces un buen estudio epigrafito es el que le interesa, el porque, quien, como, cuando, que función y quien es el receptor del epígrafe.


Proceso de fabricación de la inscripción

Este no ha cambiado con el tiempo, hasta que los materiales electrónicos han intervenido en el proceso.

Es un labrado sobre piedra pero se ha constituido por adhesivos o letras electrónicas.

La elaboración es:

Forma - consistía en plasmar en un papel o pergamino el texto que se iba a esculpir (boceto).

Ordinatio (ordenación) - consistía en el trazado a carboncillo o pincel del texto epigrafito sobre la piedra.

Esculpido - con el martillo y el cincel, grabando las letras una a una.

Tareas de acabado - limpieza y pulimentado del soporte.

La epigráfica siempre narra hechos contemporáneos de la época que se esta representando.





Epigrafía kúfica. Mosaicos del mirab de la Mezquita de Córdoba
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por lucky85my el Sáb Jul 28, 2012 2:08 am

Muchas Thankius Fara.

De la primera foto que has puesto para ilustrar la numismática, tengo algunas monedas de Alfonso XII y de la 1ª República
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Sáb Jul 28, 2012 4:02 am

ya me las enseñarás...
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Mar Jul 31, 2012 12:38 am






Epigrafía clásica.



Quizá una de las características más definitorias de la epigrafía, y muy especialmente de la greco-latina, sea que el epígrafe o inscripción se concibe como un todo en sí mismo, no sólo como un texto en un soporte.
Se entiende como un monumento frente a un documento, un libro, como un mensaje material y formal, y visual.
No es un texto encerrado en las páginas de un libro, enrollado en un volumen de papiro y guardado en anaqueles, bibliotecas o archivos.
Ni siquiera se identifica con éstos cuando cumplen la función social de la lectura colectiva, tan frecuente en la Antigüedad y en la Edad Media, cuando los textos se leían de viva voz por una persona a un público, como ocurría -y ocurre- en las fiestas, reuniones, iglesias, monasterios u otros ámbitos.

El lector de las inscripciones es ese público indistinto que pasea por las calles de las ciudades y “ve” las inscripciones, textos que “reclaman” su presencia y que “dicen” mucho más que lo que los textos grabados en ellas contienen.

El monumento inscrito tiene, pues, una función social y uso público, aunque el texto pueda ser de carácter público o privado, visible directamente por una o varias personas, ya sea en lugares fijos -templos, arcos, miliarios, edificios públicos-, ya sea dotados de movilidad -anillos, broches, tablillas-, pero con una finalidad de mensaje de comunicación expuesto que pretende, por otra parte, tener cierta duración, incluso desafiar el paso del tiempo.

Es una escritura destinada a ser leída en la calle, de forma anónima y colectiva.

En el mundo griego y, sobre todo romano, la epigrafía constituía la forma de comunicación entre el poder y la población, el mecanismo de información de la administración de la justicia, de la promulgación de leyes, de los censos de la población.

Constituía también la forma de reconocimiento popular de prestigio de personajes, de elogio de los muertos célebres o simplemente de exteriorización del sentimiento personal de dolor por los seres queridos ausentes, o de amor por otra persona a quien se regala un anillo, el cual sirve para testimoniar y exteriorizar la dedicatoria, que se convierte él mismo en regalo y mensaje a la vez, que identifica al dueño y al dedicante.

Era la manifestación de burla hacia alguien, hecha pública en un grafito en la pared o el guiño socarrón al “tonto que lo lee” cuando pasaba, o la manifestación escrita en plomos del odio soterrado hacia alguien, de una maldición, que sólo debían de leer los espíritus infernales, pero que habían de ver y leer; o el deseo íntimo de conseguir un bien o suerte, garabateado también en esas tablillas plúmbeas, que conjuraban y llamaban a las divinidades a través de ellas.





Se ha denominado al mundo clásico greco-latino “la civilización de la epigrafía”, expresión acuñada por Robert, pues, en cierta medida, la epigrafía presidía la vida cotidiana del mundo greco-latino.

Era un producto cultural, era el producto por excelencia de la cultura escrita del pasado y el prácticamente exclusivo medio -o el más importante- de comunicación de masas.

En efecto, en el mundo antiguo las inscripciones supusieron en origen el paso de la cultura oral, transmitida de unos a otros, de generación en generación, a la cultura escrita.

La inscripciones eran la alternativa a la arenga política, a los discursos forenses, a la poesía cantada o recitada en las fiestas, a la representación teatral.

Cuando surge la literatura escrita, el aprendizaje de la escritura en las escuelas, la posibilidad de tener en archivos y bibliotecas, particulares o públicas, los textos literarios, los documentos, etc., son muy pocas las personas que realmente tienen acceso a estos medios, incluso que son capaces de leerlos en muchas zonas de escasa alfabetización.

Frente a esto, las inscripciones son la “escritura de la calle”, la “literatura de la calle”, en palabras de Sanders.

Todo el mundo tiene acceso a ellas, se ven al pasar, o corren de unas manos a otras, como en el caso de las monedas.

Los signos utilizados, fáciles de leer generalmente, sobre todo en las inscripciones públicas de carácter jurídico, decretos, conmemoraciones de triunfos, o en las sepulcrales, se distinguen desde muchos ángulos, se ven de lejos y de cerca.

La gente de la calle las advierte. Son un patrimonio cultural público, como indica Susini, que encuentra sus límites en los niveles de alfabetización de la gente.
Pero también contribuyen decisivamente a ellos.
Puede afirmarse que la mayoría de las personas comenzaban su aprendizaje -primero las letras, luego las palabras, finalmente la lengua si no era la suya- con las inscripciones.

De hecho, uno de los elementos más decisivos en la expansión del mundo romano fue que su cultura, sus normas, su poder se transmitían -y se imponían también- no sólo mediante las invasiones y los asentamientos, sino además a través de esta cultura escrita que se difundía por las ciudades, colonias, poblaciones.

En lugares alfabetizados la comprensión era rápida, como ocurrió en el caso del mundo griego conquistado por Roma.

En otras zonas, como el Occidente europeo, las inscripciones constituyeron el primer paso para la alfabetización y para la romanización de los pueblos.

El complejo sistema de abreviaciones usados en la epigrafía terminó por ser aprendido y claramente reconocido por todos.
Su vigencia y fuerza eran tan notables que a lo largo de la historia de Occidente, y aún en el mundo contemporáneo, algunas de ellas son reconocibles por personas ajenas a la cultura latina y mucho más al dominio de la epigrafía.
Algunas de esas abreviaturas están asociadas al mundo romano, están incluso perpetuadas en películas de contenido histórico, en comics, etc.: S.P.Q.R. (senatus populusque romanus) o las cristianas INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum), RIP (requiescat in pace, cuya heredera contemporánea en castellano es D.E.P. -descanse en paz-).






Pero incluso en el caso de que no se comprendiera bien el significado de los textos, al margen de ellos incluso, las inscripciones eran el signo de un poder, de una comunicación de masas, eran la imagen del prestigio y del peso de una tradición.

Esta circunstancia, que indudablemente se dio en las primeras fases de romanización durante la expansión del Imperio, es la que después se ha venido dando en las diferentes épocas.

Por otra parte para los antiguos los hechos consignados en las inscripciones constataban realidades históricas, constituían su conocimiento del pasado, eran señas de identidad que les relacionaban con la cultura a la que pertenecían.
Esta circunstancia volverá a repetirse con fuerza sorprendente en el Renacimiento, cuando la búsqueda de inscripciones antiguas se convierta en la búsqueda de raíces culturales que liguen las modernas ciudades y poblaciones de Europa con el prestigioso mundo antiguo.
Circunstancia que en algunos casos llevará, incluso, a las falsificaciones en este campo.

mañana más
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por lucky85my el Mar Jul 31, 2012 1:09 am

Hath escribió:ya me las enseñarás...

Las tengo en Laponia, pero creo que había alguna foto en el pc
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Dom Ago 19, 2012 5:36 am

La evolución de la epigrafía.


En el mundo antiguo puede hablarse de varias fases de evolución en la civilización de la epigrafía.

La primera corresponde a las manifestaciones más primitivas, cuando la cultura escrita comienza a desarrollarse e imponerse en la vida cotidiana.

Indudablemente la epigrafía de carácter sacro es la que primero se desarrolla.

Los calendarios ligados al ciclo del tiempo, la salida y puesta del sol, las estaciones climáticas.

La comunicación del hombre con las divinidades, como demuestran las primeras inscripciones del mundo oriental, los obeliscos egipcios, las aras sagradas, los templos.

Es en esta fase, que al menos se prolonga hasta el siglo III a.C., cuando las inscripciones fúnebres están aún de forma mayoritaria en hipogeos -como los etruscos-, relacionadas con el acceso a ciertos rituales.

Es una fase en la que la epigrafía va desarrollándose y difundiéndose, pero aún no impone la presencia característica de la segunda fase.

Ésta es la llamada “revolución cultural”, característica del mundo clásico y, muy especialmente, romano.

La primera contribución es la multiplicación, de forma mucho mayor y de un alcance espacio-temporal enorme coincidiendo con el avance de Roma, de leyes, decretos y normativas públicas expuestas en tablillas en los edificios, en los foros, para conocimiento de la población, de censos de ciudadanos, de listas públicas de todo tipo.

La segunda contribución, y quizá la que confiere una mayor caracterización de esta etapa, es el desarrollo de las inscripciones sepulcrales, el mensaje personal directo que cada uno deja al morir a los demás, y, de entre ellos, los grandes elogios en las tumbas, en los mausoleos, para contemplación de todo el que pasa, en el que se perpetúan las grandes familias senatoriales y aristocráticas de la Urbe; ligado a ellas las honoríficas que ensalzan a los personajes públicos, vivos o muertos.

Es además, cuando literatura y epigrafía se interrelacionan estrechamente, cuando la epigrafía reviste caracteres literarios en los poemas elegíacos de los epitafios o cuando la literatura asume expresiones características de las inscripciones, fórmulas que, conocidas por todos, son reutilizadas por los autores literarios.

Es también cuando se sistematiza y desarrolla el sistema de filiación característico de los nombres romanos, que no se abandonará, hasta la transformación del mundo antiguo en época tardoantigua, cuando se simplifica.

Esta fase, con naturales evoluciones, se continúa hasta la llamada “tercera edad de la epigrafía” que puede situarse en el siglo III d.C., o finales del II.

La irrupción del cristianismo, primero como religión en expansión, unas veces tolerada y otras perseguida, y después como religión oficial a partir de Constantino (el edicto de Milán que reconoce la religión católica es del 313), introduce nuevas concepciones epigráficas.

El formulario cristiano característico de las inscripciones sepulcrales, el elogio fúnebre de las de tono literario ya no a grandes personajes públicos o militares, sino a heroicos cristianos, a cargos eclesiásticos, a papas, etc.




La citada transformación del mundo antiguo, sobre todo después de la crisis del siglo III d.C., produce un empobrecimiento de las áreas urbanas y una transformación del tejido urbano con un desplazamiento hacia los suburbios y territorios de la ciudad, lo que reconduce las inscripciones públicas hacia lugares más recoletos y hacia iglesias, abandonándose la gran monumentalidad de los edificios de los foros, en muchos casos obsoletos y sin su función primitiva, de los lugares de espectáculos públicos.

Contribuye a ello también el empobrecimiento de la economía que se manifiesta en este campo concreto en la reutilización de aras paganas, de inscripciones antiguas para grabar otras nuevas.

El cambio de la escritura, el avance de las nuevas formas cursivas, utilizadas en los códices, y el diseño más simple de los campos epigráficos de las nuevas inscripciones, también modifican sustancialmente el tipo de escritura.

Esta fase, con evoluciones progresivas, se mantiene durante toda la Antigüedad Tardía y Edad Media.

Sus forma ha cambiado y sus motivaciones también pero su función social permanece vigente durante todos estos siglos.

En el mundo moderno y contemporáneo la práctica epigráfica ha continuado, al margen de la comprensión real del texto por parte de la gente que lo ve.

Es incuestionable que la tremenda revitalización del mundo clásico durante el Renacimiento trajo consigo no sólo la recuperación de textos clásicos, manuscritos, inscripciones, objetos hallados en excavaciones arqueológicas, recuperación de monumentos, etc., sino también la emulación del mundo clásico como símbolo de perfección y como modelo cultural.

Dentro de esta corriente fue práctica común la producción de inscripciones de todo tipo realizadas según los modelos clásicos, en latín generalmente, aunque también en lenguas vernáculas.

Estas cartelas, lastras, se colocaban en monumentos públicos, se difundían, en los mausoleos había preciosos epitafios que la mayoría de la gente no entendía, sólo los letrados, los humanistas conocedores de las lenguas clásicas, pero no por ello dejaban de emitir un mensaje supratextual a los demás.

Puede incluso añadirse en este sentido que los mensajes epigráficos formaban parte fundamental en la arquitectura efímera, tan representativa de la imagen del poder durante el Renacimiento y el Barroco, construida para entradas triunfales de reyes, actos solemnes o cortejos fúnebres.




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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Dom Ago 19, 2012 5:41 am

El estudio de la inscripción


Al igual que las inscripciones ofrecen información de primera mano para el estudio de la historia política, social, de las religiones, arqueología, paleografía, filología, topografía, etc., la epigrafía debe servirse de ellas para la interpretación completa de un texto o epígrafe.


Análisis externo.


La primera cuestión que hay que considerar es su contexto arqueológico e histórico y determinar su función.

Muchas inscripciones (tituli en el mundo romano) proceden de excavaciones y, aunque estén depositadas en museos, puede saberse de dónde proceden, otras se conservan in situ en los edificios o monumentos que han pervivido, o bien están perdidas pero han sido transmitidas a través de copias antiguas, en la tradición de manuscritos epigráficos.

Es importante conocer el contexto en que se hallan para determinar cuál era su función y a qué estaba destinada.

En la misma línea hay que averiguar si se trata de una reutilización o no, y, por supuesto, si es verdadera o falsa.

Esta certeza vendrá determinada por el análisis de todos los demás factores.

Una cuestión prioritaria en este aspecto es la posibilidad de averiguar el nivel de romanización del contexto en el que aparecen, de la cantidad de inscripciones encontradas y los diferentes tipos, de si se trata de un ámbito de alto nivel cultural, económico o no.

El número, ubicación de las inscripciones, así como la calidad del soporte y de su ejecución son elementos de alto valor para este cometido.

En segundo lugar, el tipo de monumento de que se trate indicará su función también y, en muchas ocasiones, el mensaje posible que contiene, dada la estrecha relación entre forma y contenido.

Aquí hay que distinguir el tipo arquitectónico al que pertenece, que puede ser variadísimo, y el material del soporte.

En los edificios públicos, templos, construcciones del foro, circos, teatros, anfiteatros, las inscripciones suelen grabarse en bloques de piedra, mármol o de otro tipo, en cualquiera de los lugares que se consideran bien visibles; dovelas y arcos, pilares, basas, pedestales, muros, etc.

También pueden aparecer en lastras o placas de piedra insertas en los muros.

En ocasiones las letras, generalmente de bronce, aparecen sujetas directamente en los bloques de piedra y no grabadas, como ocurría, por ejemplo, en las inscripciones del Acueducto de Segovia, hoy perdidas, pero reconstruidas por G. Alföldy gracias a los huecos realizados en las piedras para sujetar las letras.

Consideración aparte merecen los denominados graffiti que pueden ser pintados (tituli picti) en paredes, muros o cualquier superficie o incisos en rocas, etc., pero siempre como expresión de escritura espontánea y rápida.

Las lastras -en realidad placas paralelepípedas- son de múltiples formas y tamaños y son el soporte arquitectónico más frecuente: placas sepulcrales de distintos tipos, aras o altares.

Entre los distintos tipos de inscripciones sepulcrales, están las placas, placas nicho, los sarcófagos, las urnas funerarias, las estelas, laudas, cipos, etc.

Los cipos, a su vez, de diversas formas y dimensiones, con un desarrollo vertical u horizontal de la escritura, según sus características, pueden usarse también para textos de contenido sagrado, como indicadores en las calles, junto a los principales en esta función que son los miliarios, para señalización de acueductos, etc.

También pueden mencionarse las mensae, algunas circulares, otras trapezoidales, muchas de ellas diversos tipos de lastras, usadas para medir y pesar.

Los puteales o frentes de los pozos.

Toda suerte de columnas, estatuas, imágenes que tienen inscripciones en sus basas.

Y por supuesto la inmensa multiplicidad de objetos, tanto muebles como sillas, como objetos pequeños: anillos, sellos, broches, vasijas de cerámica, etc., designados comúnmente como instrumenta domestica.

El tercer nivel de análisis debe ser el estudio formal de la inscripción misma: qué tipo de material es el empleado, piedra, mármol, granito u otro, bronce, oro, plomo, madera, pizarra, etc.

Si la inscripción esta incisa o escrita.

Cuáles son las fases de ejecución de la inscripción.

Si se trata de una escritura directa sobre el soporte, como pueden ser los grafitos, o si, por el contrario, sigue los pasos característicos de una inscripción en mármol:

trabajo de la piedra, labrado de molduras (labor realizada por el marmorarius), diseño del campo o espacio epigráfico que se va a ocupar con la inscripción, dibujo de las líneas de trazado, dibujo de las letras (a cargo del ordinator) y finalmente grabado con cincel u otro objeto del texto (a cargo del sculptor).

Establecimiento, pues, de la técnica empleada (Véase Escritura: soportes, técnicas, materiales).

Aquí hay que proceder a una autopsia completa de la inscripción: medidas, características, dibujos facsímiles, fotografías generales, y de detalle cuando sean necesarias.

El cuarto nivel es el análisis de la escritura, sirviéndose, por tanto, del estudio de la misma, si se trata de escrituras capitales, monumentales, rústicas o actuarias, si por el contrario es una escritura minúscula, cursiva antigua, o si ya es de tipo uncial, semiuncial, cursiva nueva, etc.

El análisis paleográfico del texto es uno de los factores fundamentales para establecer la datación de la inscripción.

Junto al tipo o forma de las letras es imprescindible -siempre que exista la pieza- el análisis de la forma de trazado, del ductus seguido, etc.

Una vez “descifrada” la escritura y establecida su tipología, hay que interpretar las abreviaciones y, en su caso, sobre todo en inscripciones tardías, los nexos y ligaduras posibles entre las letras, si están embutidas o no, etc.

Otro elemento importante son los posibles signos formales de separación de palabras y/o letras: signos de interpunción, marcas formales indicadoras de abreviaturas, decoraciones suplementarias.


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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Merlin el Sáb Sep 08, 2012 8:23 pm

Hola Reina del Nilo, que resulta que voy a matricularme de ésta y me sale que es del 2º cuatrimestre. ¿Eso es cierto? farao

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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Sáb Sep 08, 2012 9:09 pm

hay una optativa y una obligatoria.

Casi todo el mundo suele hacer las dos a la vez. Una es cuatrimestral...si
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Merlin el Dom Sep 09, 2012 8:31 pm

OK.

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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Mar Oct 09, 2012 6:47 am

yo espero poder hacerla un año de estos....

Me apetece un montón.

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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Mar Oct 09, 2012 6:50 am

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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por lucky85my el Mar Oct 09, 2012 6:50 am

Servidora, puede que la haga este año (me da un miedo terrible)
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Re: Epigrafía y Numismática

Mensaje por Hath el Sáb Nov 03, 2012 6:50 am

UNED - Las fuentes epigráficas: su contribución a la historia de la Antigüedad - 21/09/12

http://www.ivoox.com/uned-las-fuentes-epigraficas-su-contribucion-a-audios-mp3_rf_1450026_1.html

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Re: Epigrafía y Numismática

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