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ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

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ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Sáb Jul 24, 2010 2:01 am

Isabel de Castilla nace el 22 de abril de 1451 en Madrigal de las Altas Torres. Es hija del rey castellano Juan II y de su segunda esposa, doña Isabel de Portugal. Su nacimiento no tiene demasiada importancia en la corte de su padre, y de hecho no hay registro exacto de su bautizo. No se sabe si tuvo lugar en la misma ciudad de su nacimiento, en la iglesia de Santa María del Castillo, o en la de San Nicolás de Segovia. Aunque la madre de la pequeña es una hermosa mujer de pelo negro, la niña saca los colores de su abuela paterna, la inglesa Catherine de Lancaster; y es rubia, sonrosada y de ojos azules, aunque muchos juran que son verdes.
Su padre se había quedado huérfano a los dos años, y fue criado por su madre, que ejerció de corregente junto a su cuñado, Fernando de Antequera, hermano del rey Enrique III de Trastámara. Lejos de ejercer de tío cariñoso y protector, intenta repetidas veces quedarse con el reino de su sobrino, y sólo se lo impide la firmeza de la reina viuda. Al final Fernando será nombrado rey de Cataluña y Aragón con el nombre de Fernando I. En medio de estas luchas por el poder, la educación de Juan se descuida, lo cual hará de él un rey bastante inepto, que desconoce los entresijos de la política internacional, pero también los de la propia. Cuando en 1419, a los 14 años, es declarado mayor de edad y ya rey de pleno derecho, deja el gobierno en manos de su chambelán, Álvaro de Luna, al que durante su reinado ascendió, degradó y volvió a degradar, pero siempre volvió a él.
Juan se había casado con doña María de Navarra, de quien tuvo a su primogénito y heredero, Enrique, de carácter retraído e indeciso como su padre. Al quedar viudo y con un solo hijo, sigue el consejo de Álvaro de Luna y se casa de nuevo, esta vez con la nieta del rey de Portugal, para afianzar la alianza con este país. Pero a la muerte de su tío Fernando, las tierras que poseía en Castilla pasan a manos de sus herederos, el futuro Alfonso V y sus tres hermanos menores. Estos príncipes no cesan de amenazar a su primo, el rey, con provocar una guerra civil que acaba teniendo lugar en 1445, siendo la victoria de Juan en la batalla de Olmedo.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Sáb Jul 24, 2010 6:23 am

La madre de Isabel es una mujer bella y encantadora, pero que después de su primer parto se vuelve triste y ausente. Puede pasarse los días y semanas callada, ausente, mirando al vacío y sin querer ver a nadie. El germen de la locura estaría siempre presente en la vida de la futura reina de Castilla. Además, Isabel de Portugal aborrecía a Álvaro de Luna, que era quien en realidad gobernaba el reino, y que la había amenazado veladamente si intentaba influir en su esposo. Pero pronto dejará de ser un enemigo, pues son tantas sus tropelías que ni el propio rey puede salvarle de la justicia, y es condenado a muerte y decapitado el día 3 de junio de 1453. Su muerte dejó al rey hundido en una honda pena, de la cual ni siquiera salió cuando nació el último de sus hijos, el infante don Alfonso. De hecho, el rey moriría poco después de un año, el 21 de julio de 1454. Isabel de Portugal se convierte en reina viuda a los 24 años, y según la costumbre ha de abandonar la corte. El rey le ha otorgado en su testamento las rentas de Madrigal, Arévalo, Soria y los suburbios de Madrid. Para el mantenimiento de la infanta Isabel serán las rentas de Cuéllar, y destinado a Alfonso queda el título de condestable de Castilla, y las rentas de Escalona, Maqueda, Portillo y Sepúlveda.
Después de la coronación de Enrique, la reina viuda y sus hijos se retiran a la ciudad de Arévalo. Enrique IV sube al trono a los 29 años y es coronado en Valladolid. Creía en el diálogo y no en la fuerza de las armas, y por eso empezó su reinado devolviendo tierras a los antiguos rebeldes y liberando a muchos presos. Lo que en otra época se pudiera tomar como bonhomía, en el siglo XV era considerado pura y llanamente como cobardía, lo cual hacía que muchos cortesanos se burlasen de él. Corría el rumor, además, de que era impotente, y con ese sobrenombre, Enrique IV el Impotente, pasaría a la Historia. De hecho, había estado casado durante trece años con doña Blanca de Navarra y su matrimonio había sido anulado por el papa, ya que se había alegado que las “brujerías” de la esposa impedían que el marido pudiera ejercer el débito conyugal.
Enrique no era un rey al uso, y en su círculo más íntimo permitía que se le tratase de manera familiar y fuera de todo protocolo, lo cual hacía que a menudo le perdiesen el respeto. Otra cosa que a todo el mundo extrañaba era que concediese audiencias sentado en el suelo, a la manera de los moros. Ya cuando era príncipe había depositado su confianza en Juan Pacheco, sobrino nieto del arzobispo de Toledo; y al llegar a rey le nombra marqués de Villena. Las malas lenguas decían que eran amantes.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Dom Jul 25, 2010 4:25 am

Enrique era un hombre profundamente solitario, y prefería salir a cazar que ocuparse de sus obligaciones reales. Era generoso con quienes le rodeaban, a la espera de ganarse su lealtad, pero a veces estas fidelidades compradas eran engañosas. Se casa en segundas nupcias con una princesa portuguesa de 16 años, Juana. A decir de todos, lo hace obligado por su condición real y la necesidad de un heredero. Hay testimonios que aseguran que Juana salió de la alcoba real al día siguiente a la noche de bodas tan virgen como entró. Tampoco en el campo de batalla sus súbditos están satisfechos, pues prohíbe las escaramuzas fronterizas contra los moros, en una época en que está muy cercana la toma de Constantinopla y los musulmanes se ven como una amenaza. Entre los que más criticaban al rey se hallaba el propio arzobispo de Toledo, don Alfonso Carrillo de Acuña, tío de Pacheco, porque pretendía seguir acumulando tierras y riquezas para su hijo bastardo, Troilo.
En 1457, Enrique nombra a su favorito, Pacheco, cabeza del Consejo Real, y con esta decisión divide Castilla en dos bandos. Como el rey sabe que algunos ven la posibilidad de sustituirle por su hermano Alfonso, decide traer a los dos niños a la corte. Aunque Isabel de Portugal había sido una buena madre, últimamente empezaba a caer en la demencia, y este es uno de los motivos que esgrime el rey para apartarla de sus hijos. En la corte los pequeños se encuentran bajo la protección de don Gonzalo Chacón, coadjutor del testamento del difunto Juan, y del arzobispo de Toledo, que pretende usar a los jóvenes infantes para sus propios fines. Isabel era vista como una figura secundaria a la que no se prestaba demasiada atención, aunque fue educada como correspondía a una infanta de Castilla. Aprendió a leer, a escribir, a bordar, pintar, y sobre todo, se pasaba el día leyendo la Biblia. Le gustaba mucho salir a cabalgar y a cazar en compañía de su hermano menor, y llegó a salir sola a la caza de halcones o ciervos. Contaba con la amistad incondicional de Beatriz de Bobadilla, hija del gobernador del alcázar de Arévalo.
En 1462 nace la primera hija, y por tanto heredera de Enrique, a la que bautizan con el nombre de su madre, Juana. Isabel debe vivir a la sombra de su cuñada, y no puede decirse que las dos se lleven muy bien. La joven infanta encuentra que la reina es demasiado frívola, caprichosa y altanera. Además, desde el nacimiento de la hija del rey, corren rumores de que su verdadero padre es don Beltrán de la Cueva, caballero que solía acompañar asiduamente a los reyes.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por platea el Dom Jul 25, 2010 6:12 am

Bloody, muy interesante. Un episodio clave en la historia de España Smile
gracias, guapa.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Dom Jul 25, 2010 7:46 am

De nada, Platea, es un placer. Al fin y al cabo, es que esta señora era mi abuela, y la familia tira Very Happy
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Dom Jul 25, 2010 8:55 am

Cuando bautizan a su sobrina, Isabel actúa de madrina, a sus once años. Sin saberlo todavía, Alfonso y ella misma son los peones en la partida de los descontentos con Enrique, que sorprende a todos cuando otorga a Beltrán de la Cueva el título de conde de Ledesma, y le casa con Mencía de Mendoza, hija del marqués de Santillana. El arzobispo de Toledo monta en cólera, porque la novia es sobrina de su mayor enemigo, el obispo de Calahorra.
Y desde el exterior también le llegan problemas al rey, porque cuando el rey Juan de Aragón se enemista a raíz de su segundo matrimonio con su heredero, don Carlos, Enrique le promete ayuda a éste último. Cuando Carlos es encarcelado por su padre, con la ayuda del arzobispo de Toledo, Carrillo, Enrique se encuentra en una posición difícil, porque su estado económico no le permite socorrer a su pariente, pero tampoco quiere dejar una promesa incumplida. Carrillo le ayuda económicamente pero con la condición de que nombre heredero a su hermano Alfonso. Con la ayuda de Castilla, Carlos queda en libertad y declara las tierras catalanas independientes de la corona de Aragón, según el tratado de Villafranca del Penedés. Pero Enrique se niega ahora a cumplir con su parte del trato y nombrar heredero a Alfonso, porque ya ha nacido su hija Juana. Cuando a los pocos meses muere Carlos, todos sospechan que su padre y su madrastra han ordenado que sea envenenado; y los catalanes se niegan a reconocer al segundo hijo del rey, Fernando, como heredero; y en cambio se ofrecen a Enrique, que acepta encantado el título de conde de Barcelona y señor del principado de Cataluña.
Juan no se contenta y pide apoyo al rey Luís XI de Francia; y Enrique se encuentra entre la espada y la pared, porque no quiere renunciar a Cataluña, pero tampoco entrar en guerra con Aragón y Francia. Luís XI, taimado y astuto, se presenta con talante conciliador y el ingenuo Enrique retira sus tropas de Aragón a cambio de la villa de Estrella. Quien salió más beneficiado fue Pacheco, que recibió un condado francés y casó a su hijo con una hija ilegítima del rey de Francia.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Lun Jul 26, 2010 12:38 am

Enrique planea vengarse del rey de Francia y para ello prepara una alianza con Inglaterra, a la vez que pretende casar a su hermana con su cuñado Alfonso V de Portugal, sin importarle que este hombre de 32 años sea ya viudo y tenga un hijo de edad parecida a la de Isabel. Pero la infanta sorprende a todos cuando se niega, aduciendo que las infantas de Castilla necesitan del consentimiento de los nobles para contraer matrimonio. No hay duda de que Carrillo la ha aleccionado bien.
Pacheco y Carillo se alían para luchar por los derechos de Alfonso e Isabel, porque no están conformes con los enormes privilegios que el rey ha concedido a don Beltrán de la Cueva. Publican una proclama en la que se manifiesta que la herencia legal de Alfonso ha sido entregada a Beltrán, y muchos descontentos, como Fadrique Enríquez, Iñigo Manrique o García Álvarez de Toledo se unen a ellos. Había que lograr por todos los medios que desacreditar a la pequeña Juana, de apenas dos años, y nada mejor que difundir el rumor de que era ilegítima. Es entonces cuando a la niña se la empieza a conocer con el sobrenombre de La Beltraneja, con el que pasaría a la Historia. El rey s enfurece y prepara a la parte del ejército que todavía le es fiel para luchar contra los rebeldes; al tiempo que traslada a su esposa, su hija y su hermana a Segovia. Aunque Isabel escribiría más tarde que en Segovia estuvo prisionera, eso no es cierto, sino que se la trató como hermana del rey que era. De hecho en esta época su hermano le concede la ciudad de Trujillo, aunque bien es cierto que bajo su regalo hay un interés oculto, pues se encuentra cerca de la frontera con Portugal, y quiere acercarla a su cuñado, Alfonso V. Pero hay testimonios escritos de cariñosas cartas que parecen probar que Enrique quería de verdad a su hermana. De ella no se puede decir lo mismo hacia el rey.
A principios de 1465 los rebeldes van ganando terreno y de hecho llegan a coronar al infante Alfonso como rey de Castilla, con el nombre de Alfonso XII, y se arrodilla ante él y besan su mano en señal de obediencia. Al destronamiento de Enrique se le conocerá con el nombre de “la farsa de Ávila”, y se considera por los leales al rey como un acto de rebeldía y contrario a las leyes. Castilla vive la tensión de tener dos reyes.
Ahora el problema es saber quien será el tutor de Isabel, hasta que se llega al acuerdo de casarla con Pedro Girón, maestre de Calatrava, a cambio de que una parte de los rebeldes presten de nuevo juramento a Enrique. Isabel no desea casarse con él ni con el rey de Portugal, pero entre llantos es trasladada a Madrid para preparar la boda. Si embargo, Dios acude en su ayuda y Girón muere antes de la fecha fijada para la boda. De nuevo vuelve Isabel a Segovia y poco después Juan de Aragón la pide en matrimonio para su hijo Fernando.

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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Uni Kotto el Lun Jul 26, 2010 5:42 am

Perdón!! Sigue Bloody...son geniales tus biografias y a mi esta señora...me llamaba bastante...pero tal y como tú lo cuentas.
Gracias!!!
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Lun Jul 26, 2010 8:17 pm

Si, jamia, mi abuela es que era mu apañá, como todas las mujeres de mi familia, por otra parte, aunque Felipe II no quisiera reconocerlo, el tunante Razz
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Mar Jul 27, 2010 8:18 am

La petición de Aragón era interesada, pues le convenía una alianza con Castilla para hacer frente a la ambición de Luís XII de Francia. De hecho, aunque prefiriese a Isabel, también estaba dispuesto el rey aragonés a aceptar como nuera a Beatriz de Bobadilla o a la hija de Pacheco.
Entretanto Castilla se desangra en una guerra entre partidarios y opositores del rey, y hasta el papa Pablo II envía un legado para que intente poner paz, con la amenaza de excomulgar a los rebeldes. Pero una parte de los leales al rey le traiciona, entre otros el obispo de Segovia, que se atreve incluso a sacar a la infanta de la vigilancia de su hermano. Cuando Isabel se ve libre, va a Arévalo para ocuparse de su madre, y recibe allí la visita de su hermano Alfonso, que le otorga la ciudad de Medina del Campo, firmando el documento como rey de Castilla y Aragón. Ella, de momento, no quiere participar abiertamente en la guerra civil entre sus dos hermanos, aunque sus preferencias siempre han estado con el pequeño. Cuando decide salir de Arévalo, teme represalias y pide al rey un salvoconducto que éste le otorga sin problemas.
Los rebeldes que han capturado Segovia ponen como condición al rey que para trasladar a Madrid las joyas de la corona, deje como rehén a la reina Juana. A Enrique el arreglo le parece bien, porque no es algo insólito en la época, y además de eso, la pareja real tiene problemas desde hace tiempo. Juana, durante su cautiverio bajo el cuidado del arzobispo Fonseca, se enamora de su sobrino, Pedro de Castilla, y tiene con él un hijo bastardo.
Pacheco, que ya había traicionado a Enrique más de una vez, le propone que le devolverá Segovia si a cambio le concede al rey la Orden de Santiago. Y el rey, contra toda lógica, acepta. Esta es la señal para que la mayor parte de los rebeldes abandonen a Alfonso. De hecho, en 1468 la mayor parte habían vuelto al redil, y Alfonso debe refugiarse en Arévalo, adonde ha llegado la Peste Negra. Una noche, el príncipe cena una trucha asada y entra en un coma del que ya no despertará, aunque no presenta los síntomas característicos de la peste. Corre el rumor de que le han envenenado. Se le entierra en el monasterio de San Francisco, pero no permiten que Isabel asista.
La muerte de Alfonso deja a Isabel en una posición mucho más importante, sobre todo como peón de los descontentos. Ella misma escribe una carta, que también firman Carrillo y Pacheco, en donde se presenta como la legítima heredera de Enrique, y sucesora a la corona de Castilla. Pero realmente la mayoría de los rebeldes no desean dar la corona a una mujer, y casi nadie le contesta. Carrillo se siente algo decepcionado cuando la infanta le comunica que mientras viva su hermano, nadie más tiene derecho a llevar la corona que a él le pertenece. Entra en juego entonces el rey de Aragón, que promete ayudar al bando rebelde si la infanta se casa con Fernando. El propio Enrique duda en nombrar heredera a su hermana, y más cuando le llega la noticia de que la reina espera un bastardo. ¿Será el primero, o la pequeña Juana lo es también?
El 9 de septiembre de 1468 en la llanura de los Toros de Guisando se reúnen la facción rebelde, escoltando a Isabel, y el rey. Se firma el acuerdo del mismo nombre, con los siguientes puntos:
• Promete Isabel respetar a Enrique como rey y señor
• Promete Enrique anular la designación de Juana como heredera y nombrar a su hermana Isabel.
• Isabel recibirá el principado de Asturias y siete ciudades castellanas
• Enrique podrá empezar a negociar el matrimonio de su hermana, pero en contra de su voluntad. Y tampoco ella podrá casarse contraviniendo la voluntad real.
• Se informa a Enrique de la ilegitimidad de su matrimonio con doña Juana y se le insta a solicitar la anulación.

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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Mar Jul 27, 2010 8:37 am



Tumba de los padres de ISabel, retrato de Enrique IV, tumba de Alfonso. Los Toros de Guisando
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Dom Ago 08, 2010 11:06 pm

A medida que Pacheco se acerca a Enrique, Isabel empieza a desconfiar, y desconfía todavía más cuando éste sugiere que la corte se traslade a Ocaña, la principal ciudad del Maestre de Santiago. Se trataba, en realidad, de un ardid de Pacheco para evitar que Isabel se casase con Fernando de Aragón, porque desea casarle con su propia hija.
Gonzalo Chacón, siempre fiel a Isabel, y su sobrino Carrillo, intentan proteger a la princesa, porque siempre habían temido que el rey incumpliese sus promesas. También la reina Juana confabula en contra de Isabel y a favor de su hija, e incluso hace llegar una protesta al papa porque cree que los acuerdos tomados en los Toros de Guisando han perjudicado a la legítima heredera. Pacheco acuerda con otros nobles que Isabel debe casarse con Alfonso V de Portugal, y cuando Juana llegue a la edad adecuada, se casará con el príncipe Joao, hijo de Alfonso; aunque este último acuerdo nunca se llegaría a firmar.
Se da cuenta Isabel de que las cosas han cambiado cuando le niegan la entrada en una de las ciudades que por ley le pertenecen. Sin esas rentas no puede disponer de corte propia, a la que tiene derecho como princesa heredera. Cuando Isabel se niega a casarse con el rey de Portugal, su hermano monta en cólera y le escribe al papa pidiéndole que no la confirme como heredera a ella sino a su hija, a pesar de todos los acuerdos firmados.
La princesa se siente profundamente traicionada y humillada, y de nuevo se pone bajo la protección de Carrillo, quien de acuerdo con el rey de Aragón, cree que la única solución es la boda entre Fernando e Isabel. Ella está de acuerdo, pero sabe que debe jugar bien sus cartas, porque su hermano difícilmente consentirá en esa boda. Comienza el ir y venir de mensajes cifrados entre las cortes de Castilla y Aragón, mientras Isabel da largas en el asunto de la boda portuguesa. Aunque el acuerdo de los Toros de Guisando siguiese vigente, Isabel dudaba de que el rey cumpliese sus promesas, porque ni anulaba el matrimonio con su esposa, ni entregaba le entregaba a ella las ciudades que le correspondían. En enero de 1469 Isabel tiene ya decidido que se casará con Fernando, que es además pariente suyo, para lo cual necesitará dispensa papal. Entre Carrillo y Peralta, embajador de la corte aragonesa, redactan un documento de capitulaciones matrimoniales que Fernando firma el 7 de enero de 1469 en Cervera, y que luego el rey ratificará para devolver copias a Carrillo. Isabel sigue fingiendo lealtad a su hermano, y en las cortes que se celebran en Ocaña queda confirmada como heredera, aunque no todos los procuradores estuvieran de acuerdo. Algunos nobles conocen el proyecto de matrimonio aragonés y lo aprueban. En la primavera de ese mismo año, hay rebeliones en zonas de Andalucía y Extremadura, y Enrique parte hacia Sevilla, dejando las tierras castellanas bajo la protección de la familia Mendoza. Uno de sus miembros, Pedro Velasco, intenta que Isabel se avenga a la boda con el rey portugués, y la princesa tiene que recordarle que no se le puede obligar a contraer matrimonio contra su voluntad, y que además las cortes deben dar también su aprobación. Será el propio rey, quien a fines de año abandone la idea de la alianza portuguesa y piensa en casar a la princesa con el duque de Berry, hermano del rey de Francia, en el intento de tener aliados en la lucha contra Aragón.
Isabel se siente prisionera en Ocaña, y pretextando una visita a la tumba de su hermano en Arévalo, cuando se cumple un año de su muerte, abandona Ocaña. Al poco de salir se entera de que su madre ha tenido que refugiarse en Madrigal, y hacia allí va ella misma.


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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Jue Ago 12, 2010 1:13 am

Desde Madrigal se dirige Isabel a Valladolid, y envía una carta a su hermano el 8 de septiembre de 1469, donde hace mención a las tres bodas que se le han recomendado, y comenta que tras consultar con altas personalidades, la única que los nobles apoyarían sería con su primo Fernando de Aragón, a la sazón, rey ya de Sicilia. Enrique no le responde pero prepara sus tropas para un posible ataque a la ciudad. Aunque su elección ya esté, hecha, a veces Isabel tiene dudas, pues aunque sabe que su prometido es un joven valiente y de grandes prendas, además de apuesto, también le han llegado noticias de que a pesar de ser tan joven, ya ha tenido tiempo de engendrar dos hijos ilegítimos. En realidad, las amantes eran algo muy normal en la época, y a las esposas de alto rango no les quedaba otro remedio que consentir, aún en contra de su voluntad. Algunos aliados de Isabel se cambian de bando ante el temor de un ataque del rey, y también el reino de Aragón debe hacer frente a duras refriegas contra los franceses. Fernando debe ayudar a su padre, pero su prometida también lo necesita, y sin pesarlo mucho, parte hacia Castilla, el día 5 de octubre de 1469, disfrazado para que nadie le reconozca. El 12 de octubre Isabel escribe de nuevo a Enrique, pidiendo permiso para casarse, pero el rey de nuevo guarda silencio. Parece ser que fue ese mismo día 12 cuando se produce el primer encuentro entre los prometidos, y desde el principio Isabel deja claro que se tratarán como iguales, que ninguno de los dos será superior al otro. Hay testigos que afirman que no tardaron en enamorarse, y que sobre todo la princesa se quedó deslumbrada.
Aún sin permiso del rey de Castilla, la boda se celebra el 18 de octubre, y Carrillo presenta una bula del papa donde se les permite contraer matrimonio a pesar de su parentesco. Como mandaba la tradición de la época, el esposo entrega a los testigos la sabana ensangrentada que prueba la virginidad de la novia. Las fiestas duraron seis días y todos en Valladolid de regocijan, mientras que en otras ciudades castellanas ven el enlace con temor de que provoque una nueva guerra civil. Los dos esposos envían una carta a Enrique comunicándole su boda, pero poniéndose también a su servicio y presentándole sus respetos y obediencia. Pero el rey, por el momento, no contesta. Isabel se siente tan angustiada que pide a su amiga doña Leonor de Pimentel, casada con uno de los favoritos del rey, Álvaro de Stúñiga, que interceda por ellos; pero no logra nada. Es más, Enrique denuncia el matrimonio como inválido, alegando que la buba papal es falsa. Y tiene razón, por desgracia, ya que ante el temor de perder la oportunidad, el rey de Aragón y Carrillo falsifican la dispensa en la fecha. Al final, el rey Juan logra que el papa Sixto IV acceda a validar un matrimonio que nació nulo de pleno derecho.


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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Jue Ago 12, 2010 1:44 am

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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Vie Ago 13, 2010 7:17 am

Pero el arzobispo Carrillo, protector desde siempre de Isabel, y Fernando nunca se llevaron bien, y si la princesa tenía que tomar partido, lo haría por su esposo. En febrero de 1470 la princesa está embarazada y por eso urge tener una buena relación con el rey. Por ello Juan de Aragón envía a Juan de Coloma para que les preste ayuda en su relación con Enrique. A pesar de todos los intentos, el rey castellano acabará por desheredar a su hermana en Valdelozoya, y reconoce a su hija Juana como legítima heredera. Pero no tardaría Isabel en contestar al desaire con un documento que se conocerá luego con el nombre de “Autodefensa”, y que fue publicado el 1 de marzo de 1471, en donde aboga por su derecho a la corona de Castilla, reconocido en el tratado de los Toros de Guisando, a la vez que defiende y justifica su matrimonio con Fernando, del cual ya ha nacido, el de octubre de 1470, su primera hija, llamada Isabel, como su madre.
Los príncipes pasan por una situación penosa y tienen que abandonar Valladolid, para refugiarse primero en Simancas y luego en Alcalá de Henares. A pesar de todo, los recién casados han tenido tiempo de elegir sus símbolos: Isabel elige las flechas y la F de Fernando, y él adopta el yugo que representa la Y de Isabel, combinados ambos con las armas reales de Castilla y Aragón.
Con la llegada a la Silla del Pescador de Sixto IV, cambia la suerte de Enrique, a quien el papa anterior había protegido siempre. El actual se convierte en aliado de Fernando y de Isabel. La muerte del duque de Berry también deja sin un importante amigo a Castilla, y hará más complicado el ascenso al trono de La Beltraneja. Mientras tanto el rey de Aragón somete las ciudades catalanas de Barcelona, Vic y Manresa y llama a su hijo para que vuelva a Aragón. Isabel se queda sola con la niña en Alcalá de Henares, bajo la protección de Carrillo. Teme por la seguridad de su esposo, pero también que éste le sea infiel durante la separación. Para consolarse, usa en público el emblema de Fernando, un collar con las flechas. Será Rodrigo Borgia, cardenal enviado por el papa, quien llegue a Valencia con la dispensa papal y el deseo de poner paz entre los reinos de Castilla y Aragón. Se reúne con Fernando en Tarragona el 14 de agosto de 1472, para discutir la sucesión castellana, a pesar de que le había prometido al papa no intervenir en este asunto. Simpatiza con el esposo de Isabel y le promete que hará todo lo posible por ayudarles, para lo cual no duda en presentarse ante Enrique intentando ganarse su favor y simpatías. Poco antes de la Navidad Fernando vuelve a Castilla y se reúne con su esposa y su hija en la ciudad de Torrelaguna.

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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Sáb Ago 14, 2010 7:58 am

En 1473 el antisemitismo es un hecho en la mayor parte de las tierras castellanas y a veces incluso el odio se extiende hasta los conversos. En la corte, Pacheco conspira en contra de Cabrera, mayordomo del rey y administrador del alcázar de Segovia, que era cristiano converso y se había casado con Beatriz de Bovadilla, amiga íntima de Isabel. Quizá porque su esposa le alienta, Cabrera obedece públicamente al rey, pero en secreto está de parte de la princesa e intenta que los dos hermanos se reconcilien. Redacta un acuerdo de de fecha 15 de junio de 1473 en el que los reyes de Sicilia-Isabel y Fernando- aceptan el honor de reunirse en Segovia con el rey de Castilla. Ya hay en la misma fecha ciudades como Aranda de Duero o Bilbao que prestan obediencia a la princesa, al igual que en Andalucía el duque de Medina Sidonia. Incluso Pacheco duda si cambiar de bando. En Navidad llega Enrique a Segovia, e influenciado por Beatriz de Bobadilla, acepta reunirse con su hermana. El día de Navidad, Isabel, su esposo y su hija celebran la fiesta en Aranda de Duero. El rey, por consejo de su mayordomo, pide a su hermana que le acompañe a Segovia su hija y que la deje bajo la custodia de cabrera, como muestra de confianza. Pero Isabel, madre antes que nada, se niega y dice con rotundidad que a Segovia irá ella, pero la pequeña se quedará en Aranda de Duero. De nada sirven los consejos de su esposo; en esto Isabel se muestra inflexible. Los hermanos se reúnen el 28 de diciembre, hacen las paces, y el último día del año cabalgan juntos por la ciudad. Fernando, que espera en Sepúlveda, es invitado por su cuñado a reunirse con ellos el día de Año Nuevo, y el rey le recibe como a un hermano. Pero el 9 de febrero en un banquete ofrecido en casa del obispo de Segovia, al que asisten los príncipes, el rey sufre un ataque y se habla de un posible envenenamiento. No muere, pero tampoco se recupera del todo; y ya nunca recobró la confianza en su hermana; siempre mantuvo la duda de si ella le habría mandado envenenar. Isabel teme por la seguridad de su hija, y manda que la trasladen a Ávila. Poco después el rey se marcha de Segovia sin despedirse de su hermana.
En junio de 1474 Fernando conquista para su esposa la ciudad de Tordesillas, y es en esas fechas cuando el rey vuelve a enfermar de gravedad. Pacheco no ha cejado en su idea de casar a la Beltraneja con el rey de Portugal, y para ello necesita conquistar la ciudad de Trujillo. Convence al rey, que se encuentra ligeramente repuesto, de acudir a la ciudad y negocian con el alcalde. Pero mientras esperan contestación, Pacheco cae enfermo de peste, que asola algunas zonas de Extremadura. El rey se encuentra ya en Madrid cuando le llega la noticia de la muerte de Pacheco, y queda sumido en una honda depresión. Se designa al hijo del difunto como maestre de la orden de Santiago; pero debido a ello hay enfrentamientos entre las distintas facciones, y Fernando, que está en Aragón, duda si regresar al lado de su esposa. Lo que por fin le decide a volver a Castilla es la muerte del rey Enrique. Se discute si ha designado o no sucesor, y hay distintas versiones. Unos dicen que dejó dicho que la heredera debería ser Juana, mientras otros sostienen que aunque se le preguntó en sus últimos momentos, no contestó nada. Pérez del Pulgar asegura que dejó a seis consejeros fieles encargados de dirimir la cuestión, y cuatro de ellos eran fieles a Isabel.

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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Dom Ago 15, 2010 4:03 am

Rodrigo de Ulloa es el encargado de comunicar a Isabel, de 23 años, que es la nueva soberana de Castilla. En el momento de la coronación no puede estar presente Fernando, que se halla en Aragón, y esto en cierto modo le llena de congoja, pues es la primera vez en la Historia que una reina alza la espada desnuda en señal del poder que se le ha otorgado. Privadamente se queja a sus íntimos de que aunque su esposa sea reina, no por ello deja de ser mujer, y tendrá que depender de su esposo y su destreza con las armas para su defensa. Isabel no siente que haya actuado de manera incorrecta, pues ya en sus capitulaciones matrimoniales quedaba claro que en Castilla llevaría ella la voz cantante. Pero sabía que su esposo se encontraría incómodo y el hecho le preocupa. Para compensarle, manda preparar una apoteósica bienvenida al nuevo rey para su llegada a Segovia y ordena que le confeccionen nuevos vestidos de satén, terciopelo y sedas bordadas con brocados de oro y plata. Desde que es coronada reina hasta el final de sus días, se adornará, tanto ella como sus ropas, con las más ricas joyas.
En público los reyes se muestran conmovidos por el reencuentro, pero cuando se quedan solos, Fernando deja ver todo su resentimiento, hasta el punto de que la amenaza con regresar a Aragón. Su disputa alcanza tan altas cotas que se le plantea la discusión a un comité de expertos que se reúnen el 15 de enero de 1475 en Segovia. Lo integraban asesores aragoneses de Fernando y leales amigos de Isabel entre los que se encuentra su confesor privado, Fernando de Talavera. El cardenal Mendoza es el encargado de defender los derechos de Isabel, y Carrillo los de Fernando. Al esposo se le hacen algunas concesiones, como que su nombre preceda siempre al de la reina en todos los documentos y ceremonias, y se le nombra comandante supremo del Ejército. Pero en las cuestiones del gobierno en todo lo referente a Castilla, la última palabra la tendría siempre la reina. Se crea un nuevo escudo de armas, donde se mezclan los símbolos de Castilla y León-los castillos y los leones- con las barras rojas y doradas de Aragón y el águila de Sicilia. Debajo van los símbolos personales de los Reyes: el yugo por Isabel y las flechas por Fernando, unidas en el nudo gordiano que indica que su matrimonio es para siempre. De ahora en adelante su lema será “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”.


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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Lun Ago 16, 2010 11:30 pm

Lo primero que hace Isabel como reina es socorrer a su suegro, asediado por los franceses, e incluso manda como emisario a Paris a uno de sus mejores diplomáticos para que intente negociar la paz con Luís XI, que aunque le recibe con cordialidad, no quiere comprometerse a nada. Con pocos fondos, debe reunir de nuevo a las Cortes en Medina del Campo para intentar conseguir adhesiones firmes entre los nobles y aumentar el Tesoro Real. Por si fuese poco, Carrillo se enemista con Fernando y se une a Alfonso V de Portugal, quien tiene sus propias intenciones en cuanto al trono castellano, pues pretende casarse con su sobrina Juana. Incluso decide el rey portugués pedir ayuda a Luís XI de Francia, que le exige poner punto final a su alianza con los ingleses. El rey portugués es tan osado que escribe a Isabel, exigiéndole que abandone el trono castellano y lo entregue a su sobrina Juana, a lo cual la reina le contesta que la Beltraneja no tiene ningún derecho al trono. Como ni Isabel ni su esposo piensan que Alfonso les pueda declarar la guerra, prefieren dedicar todas sus fuerzas a consolidad el respaldo de los principales nobles castellanos. Pero cometieron un grave error al menospreciar al enemigo, pues en mayo las tropas del soberano luso invaden Castilla. Alfonso V se compromete en Plasencia con Juana y se proclaman reyes de Castilla, aunque para casarse deben esperar a que llegue la dispensa papal, pues son tío y sobrina.
Fernando recluta guerreros e Isabel trata de reunir el dinero necesario para mantener un ejército; y ella misma monta a caballo jornadas enteras para ir de ciudad en ciudad rogando ayuda. La Beltraneja hace públicas sus sospechas de que ha sido la reina quien ha mandado envenenar al difunto Enrique. Isabel, que está embarazada por segunda vez, a causa de los disguste, da a la luz prematuramente a un varón, que nace ya muerto.
El 9 de julio Isabel y Fernando se reúnen en Tordesillas con un ejército de 42.000 hombres, pagados con un préstamo que la reina garantiza personalmente. Inician la ofensiva, cuando se enteran de que ha sido tomada Zamora, lo cual acaba con sus planes, porque pensaban usar la vecina ciudad de Toro como cuartel general. Tienen que batirse en retirada, y cuando la reina se entera de que se dirigen a Tordesillas, manda cerrar las puertas de la ciudad, y ella misma, a caballo, sale al encuentro de su esposo y de las tropas que él manda. No duda en acusarles a todos de cobardes y les pregunta si después de la huida pueden llamarse todavía a si mismos hombres. Estas palabras la enemistan con su esposo por un tiempo, y de hecho ninguno de los dos las olvidará nunca. En represalia por la derrota de Toro, salen tropas desde Andalucía y Extremadura, que asolan las ciudades portuguesas. Desde Valencia llegan refuerzos enviados por el rey Juan, y hasta el rey moro de Granada pacta con Isabel. Alfonso sigue en Toro, pero empieza a ponerse nervioso y pretende llegar a un acuerdo: ofrecer dejar la lucha y desistir en su exigencia del trono castellano a cambio de la provincia de Galicia, las ciudades de Toro y Zamora y una enorme suma de dinero. Fernando piensa en ceder, pero Isabel dice su célebre frase “ni una torre le voy a dar”. Lo único que necesitan es dinero para aprovisionarse de cañones y otras armas. Aunque Isabel es reacia a ello, al final no le queda más remedio que pedir prestado a la Iglesia. De Aragón llega un hijo ilegítimo del rey, Alonso de Aragón, maestro en estrategia, con hombres y armas, para ayudar a su medio hermano y a su esposa.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Cavernicola el Mar Ago 17, 2010 12:06 am

Igualita que ZP.
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Mar Ago 17, 2010 12:39 am

Cavernicola escribió:Igualita que ZP.


risas Los Reyes Católicos, para que te enteres, eran unos asquerosos nacionalistas españoles. Una señora que se llame Isabel, nombre bonito y distinguido donde los haya bebercio nunca se podrá parecer al ínclito ZP
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Mar Ago 17, 2010 1:42 am

A finales de 1475 las cosas estaban ya muy complicadas para Alfonso V, que pide refuerzos a su hijo Joao. Fernando planea atacar Zamora, y su alcalde le hace llegar, a escondidas, la llave de la ciudad, mientras sus habitantes se pasan al bando del rey castellano. Pero en febrero, cuando llegan los refuerzos de Portugal, Fernando y sus tropas quedan atrapados en Zamora, con pocos alimentos y menos municiones. Desde Tordesillas Isabel envía soldados que corten el aprovisionamiento de los portugueses, y Alonso de Aragón manda también tropas desde Burgos en ayuda de su medio hermano. Por fin, el 19 de marzo de 1476, Fernando toma definitivamente Zamora, y la reina lo manda celebrar con la construcción de una iglesia y un monasterio. El 13 de junio, por fin, el rey de Portugal abandona tierras castellanas, vencido y humillado. Los únicos que seguirán combatiendo contra Isabel son Carrillo y sus seguidores, pero al final también ellos buscan la reconciliación.
Pese a todo, la economía castellana sigue estando muy mal, y mientras duran los problemas con Portugal queda interrumpido el comercio de lana entre Burgos y Flandes, con una terrible pérdida de dinero. Se convocan cortes en Madrigal en 1476, y se trata de reorganizar el sistema monetario del reino, dejando solo cinco cuñas para la moneda castellana. También se reorganiza todo el sistema judicial, y se contratan a expensas de la corona, abogados de pobres. Se crea una Hermandad que abarque todo el reino y que viene a ser como una especie de policía civil para erradicar la delincuencia y el crimen.
El 1 de agosto de 1476 le llegan a la reina las noticias de que la ciudad de Segovia se ha sublevado, y la vida de su pequeña hija Isabel, que se encuentra allí bajo la custodia de Beatriz de Bobadilla y su esposo, Cabrera, se halla en peligro. La reina parte hacia Segovia de inmediato, y le aconsejan que no entre por la puerta principal, para prevenir un tumulto. Ella contesta que entrará por donde le plazca, porque es la reina de Castilla y esa ciudad le pertenece. Y añade que alguien la ataque, si se atreve. Cuando a lomos de su caballo llega a la plaza, se dirige al pueblo para que le expresen sus quejas. Y la gente reunida, que esperaba al menos una reprimenda, pero no que la reina les escuchase, cae de rodillas a sus pies y mandan a un emisario, que emite quejas contra Cabrera. Isabel investiga y llega a la conclusión de que él es inocente, y que como converso, ha pagado los platos rotos de los funcionarios. Es a ellos a quienes se castiga. Recorre la ciudad con su hija en brazos y la gente la aclama.
Cuando muere el maestre de Santiago, Rodrigo Manrique, hay muchos que se disputan el puesto; entre ellos Carrillo, Pero de nuevo la reina sorprende a propios y extraños cuando interrumpe a los electores, en Uclés, para anunciar que ya ha pedido dispensa papal para que el cargo le sea entregado a su esposo, el rey Fernando. El papa, no demasiado convencido, cede, y otorga la dispensa. Fernando ostentaría el cargo durante un año y luego lo cede voluntariamente a Cárdenas, a cambio de un pago anual a la corona.

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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Mar Ago 17, 2010 1:50 am



Alfonso V de Portugal. La Beltraneja
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Miér Ago 18, 2010 1:31 am

En septiembre de 1476, apenas dos meses después de ser derrotado, Alfonso V se dirige al rey francés para unir sus ejércitos e invadir Castilla. Se celebran banquetes en Paris y Tours, y los dos monarcas conversan largamente. Para prestarle ayuda, Luís le impone dos condiciones: acabar su propia guerra contra Carlos el Temerario de Borgoña, y que el papa les haga llegar la dispensa papal para la boda con la Beltraneja. Cuando las dos condiciones impuestas han sido cumplidas, Alfonso espera que el rey francés haga honor a su promesa, pero entre bambalinas éste ha hecho otro pacto con Castilla, y a cambio del Rosellón y la Cerdaña se compromete con Isabel a no ayudar a Portugal.
En 1477 los reyes de Castilla deben pasar casi todo el año separados por problemas y levantamientos en Extremadura. La reina llega a Sevilla a mediados de año, recibiendo las llaves del Alcázar y el cariño de los sevillanos. Pretende poner orden entre algunos nobles levantiscos, como el duque Juan Enrique de Guzmán. Isabel se decide a impartir justicia en el Alcázar, en un improvisado tribunal, y escucha con gran atención los casos que se le presentan. Allí se encuentra con Torquemada, al que conoció siendo adolescente, y la pone en antecedentes de que muchos conversos siguen practicando el judaísmo en secreto. Toma nota, y al año siguiente obtiene permiso papal para establecer un tribunal de la Inquisición en su reino.
Es en esta época cuando la reina se queda de nuevo embarazada, y en Sevilla nace el príncipe Juan, el 30 de junio de 1478, llamado así en honor a sus dos abuelos. Se le bautiza el 9 de julio en la ciudad sevillana, y es apadrinado por el nuncio, Nicolao Franco, y por la duquesa de Medina Sidonia. Cuando Juan de Aragón recibe la noticia del nacimiento de su nieto, le pide a su hijo que manden al pequeño a su reino, para criarlo él; pero Isabel se niega a separarse de su hijo y heredero.
Los reyes pasan la Navidad de 1478 en el santuario de Guadalupe y a principios del año siguiente inician conversaciones con Portugal para poner fin a la guerra. Las interlocutoras son la propia reina, y su tía Beatriz, que a su vez es cuñada del rey de Portugal. Beatriz le propone a su sobrina los siguientes puntos:
1. el matrimonio de la Beltraneja con el pequeño Juan, de pocos meses
2. el matrimonio de la infanta Isabel, de ocho años, con el príncipe heredero Joao.
3. Perdón general para todos los que han ayudado a Alfonso V
4. que Castilla se haga cargo de los gastos de la guerra.

Isabel le contesta que Juana deberá entrar en algún convento castellano, y se niega a negociar con el futuro de sus hijos, exigiendo que sea Portugal quien pague los gastos de la guerra. Las dos damas no llegan a acuerdo, y las sustituyen en las negociaciones Rodrigo Maldonado Talavera y Juan Silveira, barón de Alvito. Al final el tratado se firma el 4 de septiembre de 1479, en Alcaçovas. El principal escollo, que es Juana, queda superado cuando ésta profesa en el convento de Santa Clara de Cimbra, y hace sus votos definitivos el 15 de noviembre de 1480. Se pretende poner los cimientos a una paz duradera entre Castilla y Portugal, y para ello Isabel renuncia a cualquier indemnización por la guerra y también al reino de Fez, mientras que Portugal reconoce el señorío castellano sobre el archipiélago canario.


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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Jue Ago 19, 2010 11:50 pm

El 9 de noviembre de 1479 Isabel da a luz en Toledo al tercero de sus hijos, una robusta niña a la que ponen de nombre Juana, y que es la viva estampa, en lo físico, a su abuela paterna, por lo cual la reina, con mucho humor, la llamará “la suegra”. Pero para desgracia de ella misma y de su madre, en los rasgos del carácter se parecerá a su abuela materna, Isabel de Portugal. En enero de 1480, apenas recuperada la reina del parto, se celebran cortes en Toledo, donde se trata principalmente del tema de los judíos, una parte importante de la población de la ciudad. Los reyes tenían servidores judíos en importantes puestos; como su tesorero, Abraham Seneor, o el médico personal de la reina, Llorenc Badoc. Antaño los reyes habían protegido a los judíos, en las oleadas de antisemitismo, pero la actual era de tan enormes proporciones que no pueden hacer nada sin enemistarse con su pueblo. Se crean también nuevos impuestos, como la alcabala; y un impuesto de peaje sobre el pase de ovejas desde el Norte de Castilla hasta Andalucía. Pero de todos modos, las arcas del estado siguen estando dolorosamente vacías, y por tanto no queda más remedio que los nobles también contribuyan, pues los reyes son conscientes de que no pueden sangrar más al pueblo llano. Se les despoja, por otra parte, de todos los símbolos que puedan dar a entender que los aristócratas están al mismo nivel que los monarcas, aunque la reina teme quitarles todos sus poderes de golpe, y consiente en que sigan conservando algunos privilegios. Se renueva el Consejo Real y la reina ordena que los hijos de los nobles reciban educación en la corte, con estudios de Humanidades y Literatura. Ella misma, consciente de sus deficiencias, empieza a estudiar latín.
Durante la primera etapa de su matrimonio Fernando engendra varios hijos ilegítimos, pero sus amantes nunca aparecen en la corte, y todo el asunto se lleva con la mayor discreción. La reina nunca lo aceptó de buen grado, porque amaba sinceramente a su esposo, pero eran las tristes costumbres de la época. Se sabe que de una de las amantes, doña Beatriz de Bobadilla, que no era su íntima amiga, sino una prima de ella con el mismo nombre, tomó cumplida venganza casándola con el gobernador de la isla canaria de La Gomera, don Fernán Peraza, con lo cual quedó separada por muchas millas de Fernando.



Última edición por Bloody el Miér Ago 25, 2010 12:07 am, editado 1 vez
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Re: ISABEL DE CASTILLA, LA REINA CATÓLICA

Mensaje por Bloody el Vie Ago 20, 2010 1:56 am

Se crea también el Cuerpo de Contadores Mayores, que llevaban las finanzas y cuentas de la Tesorería Real, y para evitar los problemas de gobierno en la distancia, se aprueba la creación de un consejo para las posesiones no castellanas: Aragón, Cataluña, Valencia y Sicilia. Los dos reinos serán entidades separadas, con sus propias leyes y costumbres.
En febrero de 1481 son condenados en autos de fe tres importantes sevillanos; el converso Diego de Susan y dos amigos suyos, denunciados como herejes por la propia hija de Susan, por más que después se arrepienta, cuando ve a su padre a punto de ser quemado en la pira. La reina cree que la poca fe de los conversos se debe a una falta de instrucción religiosa, y por eso envía al cardenal Mendoza y a Talavera a Sevilla, para tratar de infundir el cristianismo a los conversos. Los llamados marranos, es decir, aquellos que practicaban en secreto su antigua religión, fueron perseguidos sin piedad por Isabel. Torquemada tiene mucha influencia sobre la reina, y le imbuye la idea de que ella, como soberana, es la última responsable de la salvación del alma de sus súbditos. La Inquisición hace uso en abundancia de la tortura y la confiscación de propiedades para lograr confesiones de culpabilidad.
Muchos judíos y conversos, por miedo, huyen a Portugal y al reino de Granada, y el comercio se resiente. Pero la reina es tan inflexible en esta materia, que no le importan las pérdidas económicas. Se estimula entre los ciudadanos el espionaje y la delación de vecinos, y son muchos los que por un interés oculto hacen denuncias falsas. Las penas son variables, según la intensidad del pecado. Podían oscilar entre ser condenado a galeras, hacer una peregrinación, servir a los religiosos, ser ahorcado o condenado a la hoguera. Los que no eran condenados a muerte debían de llevar de por vida un “sambenito”, consistente en un hábito de lana amarilla, hasta las rodillas, y decorado con demonios y las llamas del infierno. La tortura formaba parte de la vida en la cárcel, bajo las más diversas formas: la toca, la garrucha, el potro, quemaduras varias, azotes, desmembramiento o mutilaciones diversas.


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